Hace muchos años, una muela cualquiera de una boca cualquiera, enfermó gravemente. Un germen en forma de caries comenzó a revolucionar su sistema natural. Antes de eso, el molar en cuestión vivía en paz, en armonía con sus vecinos, arraigado a sus raíces, y muy seguro de donde estaba.
Comenzó a padecer, dolores punzantes afectaban su organismo, sus compañeras le preguntaban de qué se trataba el dolor, pero no sabía expresar si se trataba de un apretón o de un estirón, disyuntiva que casi le causa la muerte.
Gracias a Dios recibió asistencia, un ente extranjero incursionó en su territorio. Se procedió a la intervención del territorio y podemos recordar que fue una guerra macabra que cobró el 35% de la superficie de la muela, hubo muchas bajas y heridos, ríos de sangre sacudieron las encías, fue una operación táctica con muy poca anestesia.
El molar dio sus declaraciones a un diario local, el reportero que se encargó de llevar a cabo tal historia, Don Lengua, nos cuenta de qué se trataba: “Fueron tiempos de mucha incertidumbre por parte de toda la región, la pobre muela estaba sitiada, pero ella se lo buscó, por no evitar que ese germen, esa caries la infectara, no sabíamos que pasaría, fue una guerra del tipo vietnamita, lucharon a través de los conductos y la dejaron inutilizada, unos dicen que le habían arrancado el nervio de raíz, otros dicen que aún pasado los años, esta aún sentía”.
La intervención duró aproximadamente 3 consultas en dos semanas, que para el tiempo molar significa unos 57 años. Fue una larga y tediosa guerra, todo se calmo por un tiempo, pero la muela quedó muy afectada. Procuraron una leve reconstrucción pero esta no fue suficiente.
Una relativa calma reinó por mucho tiempo, un par de años, nadie sabía nada, nadie sospechaba de nada, el molar estaba prácticamente inactivo, sus compañeros lo cuidaban y le daban de comer, se portaron bastante bien con él. Pero pronto volvió a sucumbir, como se esperaba, sus cimientos no eran lo suficientemente fuertes ya, y sus paredes comenzaron a caerse, sus vecinas más cercanas se asustaron, el terror estaba justo en frente de sus fronteras, aunque le tenían mucho cariño a esa vieja muela, no querían arriesgarse, no sabían que podía haberse quedado encerrado dentro de ella, comenzaron las señales de alarma, más valía prevenir que lamentar.
Una nueva incursión, un nuevo ataque extranjero, comenzaron las evaluaciones. El reporte final indicó que no había nada, pero que el molar estaba bastante débil, las heridas del pasado lo tenían muy debilitado, no querían acabar con él, procedieron a reconstruirlo de una mejor manera, supuestamente.
Vinieron tiempos de corrupción, el dinero invertido en los trabajos de reparación no fueron bien empleados e hicieron un mal trabajo, en pocas palabras: “la parapetearon”, comienzo del fin para tan luchadora muela.
Como se esperaba todo fue para mal, el molar sucumbió y cayó, no había nada que hacer, estaba agonizando, y pidió con todas las fuerzas su libertad, quería irse de ese lugar, dejar de sufrir, no volver a molestar. Sus muelas amigas entendieron tal situación y le apoyaron, le apoyaron como nunca y le dieron fuerzas.
Una última intervención, se requirió de mucha fuerza para poder extraerla, pues a pesar de todo el daño que había sufrido con el pasar de los años y el mal estado que presentaba, esta poseía unas raíces muy fuertes, pero estás mismas entendieron que ya era la hora de dejar de sufrir y partieron, la muela era libre al fin, tal vez no en este plano, sino en otro, en otro donde estaba completa y mordía y colaboraba en infinita felicidad.
Tiempos de cambio se vislumbran, algunos hablan de una represión por algunos años que evitara que aquellos dientes de abajo pierdan sus posición y se corran, otros hablan de instaurar una pieza regente en el lugar de la anciana y extraída vieja, otros son más esperanzados y dicen que hay unas muelas de repuesto, que ellas, podrán ejercer el control necesario, con ayuda del exterior todo volverá a ser como antes, ya veremos, esperemos que sí, todo pareciera un misterio, pero en los sueños de los dientes cordiales, en su corazón sienten que vienen las cordales.
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