miércoles, 6 de octubre de 2010

El teatro de los sueños

Te he estado soñando tanto últimamente. Todas las noches mi mente se esmera en crear un nuevo escenario para nuestros encuentros furtivos. Morfeo confabula con los ángeles y logra materializarte a mi lado y ya no sé lo que se siente dormir solo. Qué sentimiento tan puro y divino saber que estás conmigo.


Praderas de colores, arco iris y flores llegan a tapizar lo que alguna vez fue una cruda madera, el telón se levanta y comienzan a rodar las historias. Muy largas o muy cortas, en realidad no importa, a veces se pierden los finales y se transforman en obras inconclusas pero infinitas, provocando que la imaginación produzca cualquier desenlace posible o imposible sin importar los límites de la realidad.


Un pequeño tacto contigo despierto y puedo imaginarme recorriendo toda tu carne, besando todo tu cuerpo de una manera respetuosa y amable, pues no existe cabida para un desacierto, soy sumiso a tus deseos. No hay necesidad alguna de ir más allá sin tu consentimiento. Los sueños son infantiles y el amor cuando se muestra es inocente e ingenuo. Me siento tan tuyo aún cuando estamos en mis inexorables terrenos.


Terceros van y vienen, interrumpiendo el secreto, tratando de inmiscuirse en los eventos, opinando, apareciendo y desapareciendo pero no importa, al final solo representan papeles secundarios, simples terceros. En mis sueños, en los nuestros, no caben otras historias, tú y yo somos los protagonistas, dueños y señores de este pedazo de cielo.


¡Ay! En realidad te he soñado tanto últimamente, te has adueñado de mis pensamientos, desde que te conozco hace ya tanto tiempo, vas y vienes pero eres tan libre como el viento, tanto que no te tengo.


No imaginas cuánto te quiero, lo digo y sonríes, no hay miedos, salvo a despertar, ineludible presentimiento. Saber que cuando abra mis ojos esto no habrá sido más que un cuento, que cuando te vea de nuevo, comparta tu silencio, respire de tu mismo aire y esté bajo tu mismo techo, tu corazón no latirá por mí, tendrá una barrera de hierro.

No quiero despertar, lucho pero no puedo, volver a la cruel realidad, alejarme de este preciado lugar, mi pedazo de cielo, donde puedo ser yo contigo, donde el mundo es tuyo y mío, donde no hay desperfectos. Pero alguien baja el telón, vuelve el suspenso y me despierto lejano, confuso y disperso, sabiendo que no eres mía, que no te tengo, queriendo volver a aquel lugar, al teatro de los sueños.

Primero de octubre. (IN MEMORIAM)

Trato de recordar el más mínimo detalle de cómo fueron las previas 22 celebraciones. Hace 23 años le abriste tus ojos al mundo y ya ha pasado casi un mes desde que se los cerraste. Tantas alegrías y sueños compartidos, todas las experiencias y buenos recuerdos que pasé junto a ti quedarán marcados en mi memoria y señalarán mi camino.

Te cuento que nos reunimos, pocos de muchos que siempre anduvimos contigo, compartimos una botella de ron, purito como sabemos que lo hubieses querido. Le encendimos cigarros al viento, vimos como se consumían junto al humo repentino. Recordando lo bueno, olvidando lo malo, riendo, hablando de ti como buenos viejos amigos.

¿Recuerdas la foto donde salimos los dos de escasos años en el mismo coche? Aquí la tengo, juntos desde el principio, por siempre mi mejor amigo.

Ahora no estás o al menos no te consigo, pero cierro los ojos y sueño contigo. Siempre conmigo, siempre mi amigo.

No sabes cuánto te queremos, no sabes cuánto te quisimos, en las buenas y en las malas ahí estábamos como hermanos, como amigos, compartiendo lo bueno, luchando contra los baches del camino. Siempre buscando soluciones hasta antes del fuerte y crudo golpe que nos dio el destino.

Te recuerdo con gracia, con afecto y con cariño, sé que a pesar de todo aún estás conmigo que me acompañaras a lo largo y ancho de mi recorrido, en las buenas y en las malas sé que cuento contigo, aunque no estés presente te llevo conmigo porque fuiste y seguirás siendo mi hermano, mi gran amigo.

Ahora, sé que tiene una nueva voz mi conciencia, antes de hacer las cosas lo consulto contigo, doy un paso y te sonrío, necesito una mano y siento la de un gran hermano, la de mi mejor amigo.

Queda mucho sendero, es muy largo el camino pero siempre habrá una luz, siempre tendremos cobijo. Donde quiera que lleguemos nunca estaremos perdidos, porque tú nos guías, iluminas nuestro recorrido, cada paso que demos y en cada regocijo estarás siempre presente como el gran hermano, el gran amigo.

Me haces mucha falta, no me avergüenzo al decirlo y sé que aún quedan muchas lágrimas, mis ojos no son de ladrillo, pero he de regar una planta de ánimos y buenos sentidos, aún cuando pase el tiempo y se acorte el camino, sea viejo y con mis nietos siempre estarás en mis pensamientos con el mismo cariños, porque sabes que te quiero, que te amo como un hombre quiere a un amigo, a un hermano, al mejor de los primos…

Dedicado a la memoria de Francisco Jesús Bordones Pernalete. Q.E.P.D.